Afromexicanos y el Estado mexicano

Gerardo A. Herrera Pérez 16/07/2017 13:30
Especial

La diversidad cultural y el derecho a la no discriminación, así como el evitar el racismo, se han visto reforzados en nuestro marco jurídico nacional gracias a las reformas constitucionales de 2011, que establece en el artículo 1º que en México toda persona gozará de los derechos humanos reconocidos constitucionalmente y en los tratados internacionales, así como la obligación de interpretar las normas de derechos humanos con base en el principio “pro persona”.

Pese a ello, las poblaciones afrodescendientes de México han sufrido históricamente, y continúan sufriendo, exclusión, racismo y discriminación, y no están presentes, explícitamente, en ámbitos tales como el de las políticas sociales, en la legislación y hasta hace muy poco tiempo en la producción estadística.

Salvo reconocer, el documento elaborado por el Instituto Naconal de Estadística y Geografía (INEGI) que en 2017, presentó el “Perfil sociodemográfico de la población afrodescendiente en México”, publicación apoyada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, de un importante contenido estadístico.

Así, durante muchos siglos, se mantuvieron mecanismos de opresión contra la población afromexicana que fueron desde la invisibilidad, el estigma, la violencia, la discriminación y la ausencia de políticas públicas y marcos normativos, la vulnerabilidad. Baste recordar: “lo que no está, no existe, y lo que no existe no tiene derechos”.

Según datos del Perfil sociodemográfico de la población afromexicanos en México, existen 1.4 millones de personas que se reconocen como afromexicanos; que significa el 1.2% de la población total que vive en México.

Guerrero y Oaxaca en el Pacífico, así como en el Golfo de México, Veracruz, son las entidades de mayor asentamiento de afromexicanos; en conjunto las entidades en mención hacen un total de más de 500 mil personas de raza negra.

La población afromexicana en el estado de Guerrero, se ubica en Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, en donde habitan más de 100 mil afromexicanos; su cercanía con Michoacán, hace que vivan aquí en el Estado 3 mil 734 afrodecendientes, que representan el 0.01%, del total de afromexicanos.

Es también de reconocer el trabajo que se realiza por los Estados miembros de la ONU y organismos de derechos humanos, para que ésta declarará en 2011, como Año Internacional de las Personas Afrodescendientes; igualmente en el 2013 aprobó la Asamblea de la ONU, la Proclamación del Decenio Internacional de los Afrodescendientes.

Los afromexicanos, tienen una presencia en todo México, sin embargo han sido invisibilizados centenariamente, situación que ya no puede continuar frente al nuevo paradigma de derechos humanos que el Estado mexicano de 2011.

Por ello, consideramos importante que México continué en el fortalecimiento de brindar datos sociodemográficos para el diseño de la política pública y que ello permita la promoción de sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Por otro lado, se debe incorporar al texto Constitucional la presencia y los derechos de las personas afromexicanas. Igualmente, será importante tipificar las distintas manifestaciones de discriminación racial que aun reciben.

Otro asunto en materia de participación política, es la falta de información de los afromexicanos.
Impulsar acciones para fortalecer las políticas públicas en materia de participación de las mujeres afromexicanas, con un enfoque de perspectiva de género; pero adicionalmente se requiere de trabajar en las comunidades de personas de raza negra en su salud sexual, así como en sus derechos sexuales y reproductivos.

Michoacán tiene una gran oportunidad de llegar a estas poblaciones con personas de raza negra que están aquí, desde siglos, y que hoy se ubican en las zonas costeras y en poblados a las orillas de los ríos, pero también al interior del Estado, como en Jiquilpan. Esto es, están en todas partes. Y es que nuestra raza es fusión de españoles, negros y población originaria.

Existe hoy un esfuerzo, que en el caso de la sociedad civil debe fortalecer para coadyuvar de manera coordinada con las instituciones y los organismos autónomos de derechos humanos como la CNDH.

La importancia de dicho trabajo es hacer que se cumplan los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible y sus múltiples metas que plantea la ONU, a favor de las personas negras.

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